Según el informe publicado por la Alianza por el Agua, Menorca es la isla con el mayor nivel de incumplimiento, con un 26,1 % de las analíticas no aptas; Mallorca concentra el mayor número de habitantes afectados por incumplimientos crónicos de nitratos; Eivissa registra incumplimientos y agua de consumo en riesgo por la salinización de los acuíferos.
La Alianza por el Agua ha publicado hoy una evaluación de la calidad del agua de consumo humano en las Islas Baleares, como avance de su informe anual. Este estudio se enmarca dentro de su proyecto de Observatorio del Agua de las Islas Baleares y se ha elaborado a partir de los datos del Sistema de Información Nacional de Agua de Consum (SINAC) del Ministerio de Sanidad. Las conclusiones son preocupantes: en 2025, 98.452 habitantes censados de las cuatro islas vivieron en zonas en las que el agua se declaró no apta para el consumo en algún momento del año. Y no se trata de episodios aislados: en varias de estas zonas los incumplimientos se repiten año tras año desde 2016 o 2017 sin interrupción. Si se suman las 22 zonas adicionales «en riesgo» —aptas, pero con incumplimientos recurrentes que pueden preceder a la no aptitud—, la cifra total alcanza los 145.027 habitantes, un volumen que la entidad denuncia como consecuencia directa de la sobreexplotación y salinización continuada de los acuíferos, causada por décadas de crecimiento urbanístico y presión.
El informe evalúa los 67 municipios de las Islas Baleares y analiza 992 analíticas de 2025. El nivel de incumplimiento global es del 9,4 %, pero este porcentaje oculta diferencias notables entre islas y, sobre todo, la existencia de zonas con incumplimientos que se repiten año tras año sin que se haya remediado. La Alianza por el Agua alerta de que, en muchos casos, no se trata de episodios puntuales sino de problemas estructurales vinculados a la sobreexplotación, salinización y contaminación por nitratos de los acuíferos, por el incremento de la presión urbanística y poblacional y, en el caso de los nitratos, también por la actividad agrícola.
«Esto no se resuelve con mayor cloración ni con más analíticas. Mientras sigamos creciendo, urbanísticamente y en población, seguiremos sobreexplotando y salinizando los acuíferos, y habrá pueblos que nunca podrán garantizar agua de calidad a sus vecinos. Lo que sale del grifo es el síntoma; la enfermedad está bajo tierra», señala Rafael Tur, portavoz de la Alianza por el Agua.
Mallorca: 70.357 habitantes sin garantía continuada de agua apta
En Mallorca, 26 zonas de abastecimiento repartidas en 13 municipios registraron al menos una analítica no apta en 2025, afectando a 70.357 habitantes censados. El nivel de incumplimiento de las analíticas de las zonas de abastecimiento de Mallorca durante 2025 es del 9,2%. La Alianza por el Agua destaca dos patrones geográficos claramente diferenciados: en el interior agrícola —Manacor, Sineu, Ariany, Costitx, Vilafranca de Bonany, Lloret de Vistalegre, Llubí y Petra— el parámetro dominante es el nitrato, con incumplimientos que se repiten año tras año desde 2012. En la costa de Santanyí, en cambio, el patrón es de intrusión salina: cloruro, conductividad, sodio y sulfato por encima de los valores paramétricos. Además, 12 zonas de Mallorca que abastecen a 37.601 habitantes censados se encuentran en situación de riesgo, incluyendo Llucmajor (11.418 habitantes) y Can Picafort (8.869 habitantes), que acumulan incumplimientos recurrentes de sodio y conductividad.
Menorca: la peor tasa de incumplimiento de las cuatro islas
Menorca es la isla con el mayor nivel de incumplimiento del archipiélago, con un 26,1 % de las analíticas no aptas en 2025. Diez zonas de abastecimiento repartidas en tres municipios —Maó, es Castell y Ciutadella de Menorca— tuvieron agua no apta, y afectaron a 22.705. La Alianza por el Agua alerta de que el entorno de Mahón concentra siete zonas no aptas, todas con un patrón dominante de nitratos que se repite de forma casi ininterrumpida desde 2016. En Ciutadella, el problema es mixto: cloruro y nitrato combinados, coherente con el estado de «Malo» de la masa 104% de su capacidad de recarga natural. Además, 3 zonas de Menorca se encuentran en riesgo y afectan a 4.678 habitantes censados: Red Casco Urbano Ciutadella (3.878 habitantes) por conductividad creciente, y Urbanización Son Parc (564 habitantes) y Santo Tomàs (236 habitantes) por incumplimientos recurrentes de cloro libre residual.
Ibiza: 5.390 habitantes afectados y dos zonas que incumplen desde 2016
En Ibiza, 6 zonas de abastecimiento en tres municipios registraron agua no apta en 2025 y afectaron a 5.390 habitantes: Cala de Bou-Port des Torrent (San José, 4.918 habitantes), Vicent Ribas-Ferreret (San Antonio, 229 habitantes), Can Aubarca (Santa Mas) Eulalia, 53 habitantes), Es Canar Cosmi (Santa Eulalia, 35 habitantes) y San José Zona I (San José, 34 habitantes). Cabe destacar que gran parte de este incumplimiento se produjo en Cala de Bou, donde la zona de abastecimiento de Cala de Bou-Port des Torrent, la más poblada de San José de Sa Atalaya, registró en julio de 2025 niveles de bromado por encima del valor paramétrico. El bromado es un subproducto de la desinfección que puede aparecer cuando el agua contiene bromuro, un componente natural del agua de mar. La Alianza por el Agua no descarta una relación con la intrusión marina ya documentada en los acuíferos de la zona, aunque los datos disponibles no permiten confirmarlo.
La entidad subraya que las dos zonas con un historial más preocupante, Sant Josep Zona I (13 analíticas no aptas desde 2016) y Es Canar Cosmi (8 desde 2016), siguen sin resolver y muestran el patrón clásico de intrusión salina: conductividad, sulfato y cloruro muy por encima de los valores para su de los cuales explotados por encima del 108-119% de su recarga natural. Además, 6 zonas adicionales de Ibiza se encuentran en riesgo, con 4.296 habitantes: Siesta, Cala Llonga, Urbanización Buenavista y Montañas Verdes, todas en Santa Eulalia del Río, y Urbanización Isla Blanca (San Juan de Labritja) y San Rafael (San Antonio de Portmany), con incumplimientos recurrentes de sulf no aptos.
Formentera: sin incumplimientos, pero con una zona en vigilancia
Formentera es la única isla sin ninguna zona de abastecimiento con agua no apta en 2025. La Alianza por el Agua destaca que este buen cumplimiento se debe en gran medida al hecho de que el consumo de agua potable en la isla es mayoritariamente de origen desalinizado, dada la histórica sobreexplotación del acuífero fornecero. Sin embargo, una zona, Distribución Riu La Mola, se encuentra en situación de riesgo por incumplimientos recurrentes de cloro libre residual desde 2023, un indicador de problemas de dosificación en la red de distribución.
La Alianza por el Agua reclama acción política urgente
La Alianza por el Agua considera que los datos de este informe ponen en evidencia un problema de salud pública que las administraciones no pueden seguir ignorando. La entidad se dirige, en primer lugar, a la Consejería de Salud del Gobierno de las Illes Balears, como autoridad sanitaria responsable del control del agua de consumo humano. La Alianza reclama que verifique que todos los operadores de las zonas con incumplimientos crónicos disponen del Plan Sanitario del Agua (PSA), de elaboración obligatoria para todas las zonas de abastecimiento de acuerdo con el Real decreto 3/2023, y del Protocolo de Autocontrol actualizado, obligatorio sin excepción para todas las zonas. Ambos instrumentos, pensados precisamente para identificar y corregir riesgos de forma anticipada, no han impedido que zonas como San José Zona I o Es Canar Cosmi acumulen incumplimientos desde 2016 sin resolver.
A la Consejería del Mar y el Ciclo del Agua, responsable de garantizar el control y la recuperación de los recursos hídricos, la entidad le reclama un control efectivo de las extracciones de agua subterránea y que ponga en marcha urgentemente las medidas necesarias para recuperar el buen estado de los acuíferos de acuerdo con el vigente Plan Hidrológico de las Illes Balears. La Alianza por el Agua también interpela a los municipios, responsables directos del servicio de suministro de agua potable a sus vecinos de acuerdo con la Ley de bases de régimen local, para que exijan a sus operadores el cumplimiento de los planes y protocolos legalmente obligatorios, y para que no autoricen nuevos crecimientos urbanísticos sin garantizar previamente la disponibilidad de agua suficiente y de calidad.
La Alianza por el Agua recuerda que la declaración de no aptitud y las recomendaciones de consumo corresponden a la autoridad sanitaria, y que los vecinos de las zonas afectadas deben seguir en todo momento las indicaciones de su ayuntamiento y de la Conselleria de Salut.
La entidad subraya que la medida más urgente y estructural es poner límite al crecimiento urbanístico ya la presión demográfica, como condición previa indispensable para detener la sobreexplotación y salinización de los acuíferos, el principal recurso hídrico natural que abastece a los pueblos y ciudades de las Illes Balears. Según el Plan Hidrológico de las Islas Baleares, el 60 por ciento de las masas de agua subterráneas de las islas ya se encuentran en mal estado por sobreexplotación, salinización o contaminación por nitratos, una situación que no hará más que empeorar si no se actúa sobre las causas. En este sentido, la Alianza advierte que la reciente Ley 4/2026, o ley ómnibus, va en la dirección exactamente contraria: reduce la obligación de solicitar informe de suficiencia hídrica para nuevos crecimientos urbanísticos, desactivando así el principal control ambiental sobre el crecimiento en el peor momento posible.
Los resultados se pueden consultar en el siguiente mapa de incidencias elaborado por la Alianza por el Agua:
