Rafael Tur, Portavoz de la Alianza por el Agua, en Diario de Ibiza
Ya llevamos dos meses de otoño y sigue sin llover como hace falta en la isla de Eivissa. En total son 23 meses en situación de sequía y los acuíferos se encuentran en mínimos históricos. Desde la Alianza por el Agua conjuntamente con todo el sector primario reclamamos medidas urgentes para recuperar los acuíferos y tener agua para garantizar la actividad agrícola, apícola y ganadera de nuestra isla, está en juego la supervivencia del sector. En este sentido entregamos por registro el pasado día 29 de agosto al Consell d'Eivissa y a los cinco ayuntamientos un manifiesto de medidas urgentes firmadas por todas las cooperativas del sector primario de la isla de Eivissa. Dado que la grave situación hídrica continuaba en otoño, el día 5 de noviembre entregamos a todas las administraciones competentes la petición de poner en marcha tres medidas urgentes este invierno: uso de agua regenerada por la agricultura, control digital de los pozos de los grandes consumidores y sobre todo uso exclusivo de agua desalada en invierno por no extraer agua de pozo por abastecimiento urbano.
En este sentido, el vigente Plan Hidrológico de las Islas Baleares ya dice que en caso de que las extracciones produzcan un deterioro grave en la calidad del agua, se tendrán que adoptar las medidas adecuadas de protección de los acuíferos como la sustitución de las captaciones de agua subterránea por agua desalada. De este modo, para preservar al máximo la poca agua subterránea que queda, deberían detenerse los pozos de abastecimiento urbano en invierno y consumir solo agua desalada. Es una medida fácil que no requiere ninguna infraestructura, solo hace falta que los cinco consistorios tomen esta decisión. Desgraciadamente, todavía no hemos tenido respuesta de ninguno de los cinco ayuntamientos de la isla.
¿Por qué no se hace? Pues la respuesta podría ser “Es la economía, estúpido”, frase célebre que abanderó a Bill Clinton en los años noventa cuando ganó sus primeras elecciones. La razón es que en los núcleos urbanos de la isla de Eivissa pagamos el agua a un precio que puede llegar al precio de agua desalada cuando consumimos una mezcla de agua desalada y agua subterránea, y aquí puede estar el negocio que impide la recuperación de los acuíferos. En este sentido, durante los últimos años todos los municipios con excepción del municipio de Eivissa han subido las tarifas del agua aunque no toda el agua que llega a nuestras casas es agua desalada.
Revisando las tarifas de los municipios de la isla de Eivissa nos hemos encontrado con que el ayuntamiento de Sant Josep en 2016 subió las tarifas a un precio mínimo de 1,26 euros el metro cúbico. En el mismo sentido, el ayuntamiento de Santa Eularia en 2019 subió las tarifas a un precio mínimo 1,21 euros el metro cúbico. Este año 2024 el ayuntamiento de Sant Antoni ha subido por segunda vez en dos años la tarifa del agua hasta llegar a un precio mínimo de 2,06 euros el metro cúbico. Asimismo, en agosto de ese año, el ayuntamiento de Sant Joan subió las tarifas hasta un precio mínimo de 2,57 euros el metro cúbico. En cambio, el ayuntamiento de Eivissa no actualiza las tarifas desde el año 2009 y el precio mínimo del suministro del agua este municipio es de 1,13 euros el metro cúbico. Cabe recordar que el precio de suministro urbano de agua subterránea tiene un importe aproximado de 0,8 euros el metro cúbico.
En cambio, estas subidas no se corresponden de igual modo con el porcentaje de agua desalada que suministran los servicios municipales a los ciudadanos. Así en el año 2023, el servicio municipal de Sant Josep suministró un 93% de agua desalada, en cambio, en Santa Eularia se suministró solo un 29,24% de agua desalada al mismo precio que en Sant Josep. En Sant Antoni, el servicio municipal suministró un 80% de agua desalada, y en Sant Joan un 70%. Llama la atención que el servicio municipal de aguas del municipio de Eivissa tiene las tarifas más baratas y en cambio suministra un 95% de agua desalada.
De todo esto sale que en el año 2023 según los datos proporcionados por el Govern Balear, los servicios municipales de aguas de los municipios de la isla de Eivissa extrajeron en la temporada baja de octubre a marzo un total de 1,5 millones de metros cúbicos de agua subterránea que se vendió a un precio superior. Destaca el servicio municipal de agua de Santa Eularia, que extrajo 1,3 millones de metros cúbicos de agua subterránea que se vendió en invierno. En cambio, cuando hemos revisado los datos proporcionados por ABAQUA sobre el funcionamiento de las desaladoras de Ibiza durante el mismo período de invierno, los datos muestran que funcionaron solo al 40% de su capacidad. A decir, las tres desaladoras están infrautilizadas en invierno y a la vez, los servicios municipales de agua siguen sobreexplotando los acuíferos cuando hay agua desalada disponible.
Por todo ello, urge una respuesta por parte de los consistorios y las empresas que gestionan los servicios municipales del agua para explicar por qué no se detienen los pozos en invierno cuando existe disponibilidad de agua desalada. Esta situación provoca un grave perjuicio al sector primario que depende del agua subterránea para su supervivencia. Los servicios municipales de agua, en lugar de suministrar agua desalada disponible en invierno, están extrayendo en invierno el mismo volumen de agua subterránea por abastecimiento urbano que necesita el sector primario anualmente. Y por tanto vertiendo inexorablemente al sector primario a su desaparición por falta de su recurso más básico como el agua, así como ocasionando un grave perjuicio a las viviendas diseminadas al suelo rústico que se quedan con los pozos secos debido a la sobreexplotación de los acuíferos por el abastecimiento urbano.
También deberían explicar dónde va el beneficio de vender agua de pozo a un precio superior, llegando en algunos municipios a precio de agua desalada. Esto ocasiona un perjuicio al ciudadano que paga un precio elevado de la factura, pero a la vez sufre una peor calidad del agua que consume. En conclusión, salen muchas preguntas que requieren más transparencia por parte de las administraciones competentes. A falta de más información, parece ser que la sobreexplotación de los acuíferos quizá sea también una cuestión de dinero.
